RUPTURAS DEL SILENCIO (Selección de poetas cubanas) Compiladora: Elena García de la Rosa

elena-garcia-de-la-rosaElena García de la Rosa

 

 

 

Lina de Feria
ay amor las tardes me persiguen todavía
De una canción de Pablo Milanés
cuando mi vejez detenga el tiempo cargado de una brisa
que haya perdido el espíritu que conmueve las hojas
que arrasa la sequedad de los depósitos vacíos
todo será real para entonces
no seré el pedazo húmedo que espera sin descanso la llegada del joven dominguero
(ese que acude a la cita convencional
con el traje lleno de flores silvestres)
más bien seré como los cuerpos imprecisos
con el amarillento significado de un libro cualquiera
tal vez Alicia en el país de las ilusiones
un buen hombre apegado al gentío
que conoce el peligro de las calles
cuando los automóviles destrozan el viento.
llevaré el pecho roído por tantos cadáveres y memorias:
mi cabeza en tus hombros imaginarios
vestidos de milicia
yo corriendo por una calle para encontrarte en la feria
las tardes de las primeras audacias.
cuando mi vejez detenga el tiempo
estas cosas serán como recuerdos o crímenes
la gran puerta amor mío para la resignación.

No es necesario ir a los andenes

no es necesario ir a los andenes
a buscar el farol que marca la salida
para saber que la tristeza
puede estar cómodamente instalada
en el adiós de una gente de pueblo
o en la muchacha que va a alcanzar
la muerte de su padre con un telegrama
que le brinda un asiento sin número.
a veces lo más triste
puede estar en la expresión de la mujer
vendiendo el boleto tras la reja
y que mecánicamente poncha el pedazo de cartón
como si lo supiera todo del viaje
o como si no supiera nada
y le pide al que hace fila con mi hombro
que nos desplace rápido
porque ya es tiempo de continuar.
y es que no hay nada peor que una cara sin rostro.

 

 

 

 

evocación no. 1

en el techo del tren la bugambilia roja
y los hilos de mis carnadas viejas
en la arritmia del verano concluso.
destripar el regreso a los patios
donde tuve unas manos que eran vendas
para mi intensidad rasgando el tiempo
como cuerdas de patos ahuyentables.
flecha sin dirección precisa
ni algún fin transparente
para matar la nostalgia en las piedras.
cubriéndose de orquídeas paridoras
pasa el muerto en su caja
y por encima de extrañas coincidencias
al querer revivir a mi padre silvestre
no veo que nadie me detenga
amoroso y sensible
en esta fuga a la esquina asustadiza
donde recuerdo y realidad me urden.

 

 

 

 

 

A JOHN LENNON
espantado de todo me refugio en ti
José Martí

y ahora John Lennon no me puede imaginar
ascendiendo por la curva de pájaros
la almadía del sueño
los arbotantes de la peligrosa vida.
lo puedo oír de la mañana a la noche
en un largo cassette de la grabadora
pero no me imagina
me sostiene con lo que puede
sus espejuelos hondos
su mano
de alféizar y gran góndola.
es que mi Lennon no me cubre
como sí fuera una muchacha
sino solo me espanta
con su boca de cardenales puros y me sostiene el ánimo
la gigantesca ola
el espantajo
me lo espanta y ya puedo escuchar sólo la música de la mañana
a la noche mi Lennon duerme-vela
duerme-levita me apuntala el espíritu ceniza de cobre son sus ojos.

 

III
ahora la ansiedad
niña mía
no tiene brocales peligrosos
porque te amé
para que supieras
la vergüenza que dan las vestiduras
con que nos fajan
desde que la luz da en la pupila mínima.
te enseño mi desnudez
y tu conmovida
como si hubieses visto a dios
le das las manos a mi barbilla joven
y los dos inventamos
como la singular estrella del patio de belén
pero más bien
nos arropamos de pieles
sexo y sueño
porque en el grito sólo hallará la magia
de haberlo culminado todo
como si ascendiéramos hacia el dibujo estelar
tú en la plenitud máxima
yo en la plenitud de mostrarte la vida
tal y como la soñaron los románticos ingleses
dando otra etapa a tu sapiencia.
¿viste como sonó el cañonazo de las nueve?
éramos el mar remoto
y entre almohadones de soie
ganamos una historia para lo memorable.
amor mío niña de los quehaceres tibios
siempre una codorniz nos está esperando
para sobrevivirnos como alas.

 

Lina de Feria Barrio (Santiago de Cuba, 1945). Poeta, ensayista y crítica literaria. Premio fundacional del Premio David de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), por su poemario Casa que no existía, 1991. Ha recibido en cinco ocasiones el Premio Nacional de la Crítica, de 1991, 1996, 1997, 1998 y 1999 por los poemarios: A mansalva de los años; El ojo milenario; Rituales del inocente y A la llegada del delfín; Premio Internacional de Poesía Raúl Hernández Novas, por El libro de los equívocos, 2007; Premio Venga la esperanza, Asociación de Hermanos Saíz, 2009; Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén, 2008, por Ante la pérdida del Safari a la jungla. En el año 2003, le fue otorgada la Distinción por la Cultura Nacional del Ministerio de Cultura de Cuba.

Carmen Serrano

QUIEN SABE SI UN VOCABLO ME APEDREE

Que aquel que camina sin amor una legua siquiera,
camina amortajado hacia su propio funeral,
Del poema Hojas de hierba, Walt Witman

No dispares esa arma de ofensa contra el día,
lo puedes agraviar
entonces la niebla gruñirá con su boca de penumbra y mudez,
antes de ir a posarse
sobre el rosal o el pino de algún triste recuerdo.
Un fantasma saltamontes
en su salto violento choca contra mi puerta,
aunque traiga la ira de los celos, tampoco le dispares
puedes herir el viento que lo empuja y hacerlo enloquecer.
Quién sabe si un vocablo me apedree con su insulto
o un rocío de lágrimas llovizne ante un suspiro
nacido del pinchazo a una cruz de abandono.
Me muevo vacilante,
el vendedor de tiempo no tiene mercancía.
¡Hay tanta liviandad torturando verdades,
tantas garras de fieras atacando la gloria!
Penetran mis oídos lamentos de pérdidas y no voy a llorar
entraré en la valija donde viejos atuendos,
mantienen los signos de las eternidades. Seguiré andando así
envuelta en esta capa tejida con madejas de amores
para no ir amortajada a mi propio velatorio.

 

CALLE RAMPA
El salitre inserta sus espinas. Nos detiene
la tempestad del humo y el vaivén de ruidos.
Pongo fogonazos de visiones en aquellos quitrines
donde viajan las damas con sombrillas
y amantes, que no parecen ser,
o sobre las jóvenes mercaderas de amor
que hoy van en HK, y tampoco parecen.

Después del toque de rebato y el trueno de cañones
los corsarios registran las casas más cercanas al mar,
entre el botín camina la doncella con ojos angustiados
y la nave se convierte en un pájaro negro que atemoriza
a la bisabuela de Úrsula Iguarán.

La pareja ha salido del cine. El negro calesero abre la puerta
y viaja a través de mis ficciones. Los turistas portan arcabuces
y en sus mulatas o negritas van aquellas violadas
que ahora calzan botines con pinturas nada vegetales
y adoran los raptos.
La luz verde me devuelve a esta Rampa habanera.
Cruzo.
LA VOZ, LOS BRAZOS, LA PREMURA
Imagino a las algas bebiendo la lluvia de la tarde
en que una niña fuera devorada por insomnios,
con la sed de ternura quemándole el empeño
de conquistar los astros con su larga cabellera de visiones.

Ando con desvelo de resignación
en busca de un albergue para el cántico feliz,
con ojos alados volando hacia el asombro,
con suspiros de aurora derramando infinito
y una obsidiana como escudo para la defensa del error.

La montaña despierta entre gritos de rayos,
el sol cae herido por tifones
y un azogue, derramado en la luna, turba la fluorescencia.

La placidez augura aceptación o rezo,
y entre el desequilibrio de la estampa fallida
levanto la voz, los brazos, la premura
para alcanzar el sitio que resguarde
a la pequeña aldeana que duerme en el lecho del silencio
DETRÁS DE ESTOS DESLUCIDOS CRISTALES
Poesía para diciembre completamente sordo
después de las salvas de las anunciaciones,
de las últimas sidras, que nunca más,
de la última pantomima del minuto.

Diciembre rescatando la espuma del recuerdo,
la música abriéndose las trenzas para atizar al ebrio,
y el gozo del sentido montado en dromedarios
cabalgando sobre el cuerpo del luto,
abriendo las heridas con la sal de los cascos.

Las notas del violín y los tambores, unidos con el zumo
del licor y la sangre de los muertos que,
medio viven en la noche de las penas, son rayos perdidos,
tristezas de lluvias alcanzadas. Las fiestas,
las ingeniadas fiestas,
pinchan con espinas de témpano la garganta del cielo
que se convierte en hueco harto de nubarrones.

Brindar por los odios,
por las tristes parejas del naufragio,
por el frío sin abrigo,
por la barca angelizando al Toa,
por la góndola montada,
por Venecia irisando la memoria,
por las aves de su plaza,
por el nunca más de una presencia.
Brindar por el veneno y el alcohol,
por la cicuta, por el opio,
por este pasodoble de la histeria.

Las imágenes destilan aguas grises,
por las quebradas de las inquietudes
y es así que diciembre se desliza
entre el beso del amante o el pendón
que agita el rompimiento en los recodos
de los vaivenes del destino.

¿Qué haría Van Gogh sin su oreja
en el frío diciembre de 1888?
¿Brindaría acaso por la locura?
¿Por la soledad? ¿Por la miseria?
¿Por (la única venta de un cuadro) “Viñedo rojo”?
¿Por los amarillos o azules intensos?
¿O por el disparo de la muerte inventada?

Balcones al borde de derrumbes,
escaleras temblorosas, pisos escleróticos,
palacetes donde el sexo no espera,
rostros donde el amor no puso labios
o labios que dejaron sin recursos al amor.

Como un suspiro sentada en el escaño
de este aburrimiento sin medidas,
de esta sensación
de inventar al muñeco de la espera.
Detrás de estos deslucidos cristales,
a escondidas, bebo este vino
de incertidumbre.

 

 

 

 

 

 
Carmen del Pilar Serrano Coello (Sagua de Tánamo, Holguín, 1939). Poeta. Miembro de la UNEAC. Licenciada en Filología por la Universidad de Oriente. Ha publicado los poemarios Por este medio, Premio José María Heredia, 1973; Por el cauce de mi río y Esas ovejas que nos balan dentro, Edic. Unión, 2004 y 2010; Una paloma de espuma (poesía para niños), Edic. Holguín 2008; Por aquí andan mis ángeles, Edit. Oriente, 2008; Canción para arrullar a un árbol, Edic. Extramuros, 2011; Vuelvo a discurrir con el agua, Edit. Holguín, 2012; La princesa de las aguas y el paisaje; Edit. Trafford, USA 2013; Un remo contra el agua, Edit. Letras Cubanas, 2013.Ha obtenido los premios José María Heredia y Regino E. Botti, entre otros. Fue finalista en el II Certamen Internacional de Poesía Sant Jordi, 2006.

 

Ángela de Mela
En qué lugar

Pero a veces un ámbito
de ramas en el viento
Félix Pita Rodríguez

En qué lugar
oh mío
se nos congela el rostro
en los pozos
de las charcas mareadas
donde junté
en igual claridad
las horas de Penélope
pero esta vez
mejor sin la esperanza
sin querer recibir
o tener
la vuelta dulce
la sonrisa
en cada dos por tres
en cada punto
de la usura
del único primer encuentro
para siempre
ahora es tejer
lo es
mientras el hilo
deshago
y no sabré
qué hallar
mañana
oh mío.
El vuelo
Muy corto atas
la flor
hecha de flor
someter en sustancias
esa tralla compuesta
de materia
expresa
disoluto un eterno
la desnudez nos abre
sin la atadura de lo puro
a la sangre de los pájaros
nada tengo que obrar
más que en las alas.
El beso
Para que no nos burlen
esos besos y yo
repartimos
la rara luz de la ilusión
del beso
aventurando mares
así llegó ese bien
aprendizaje
que sostuvo
la cena con nosotros
de aquél
que es lo infinito
así pues
nadie culpe
si tengo
más profundo
en la carne
ese beso
de nuevo.
Amigos

Ya
no soy tuyo
ahora
porque ahora
estoy contigo
ha dicho el viento
el viento
en la redoma
de barrer improbables
o probables
el viento es nuestro amigo
estuvo a nuestro lado
en el cruce
cuando sonamos el corazón
en la mañana
y el aire punzó en él
de prisa
la enrancia de las cosas
estuvo a nuestro lado
cuando helaba
y se soltó en ausencias
estuvo a nuestro lado
en el aroma que regresa
aquella mañana todavía
estará a nuestro lado
pues esto
que nos deja
dejamos
para otro
quién sabe
si su amigo.
En lo intenso del mundo

Lo que ha sido tan grato
en ofrecernos cosas
que vuelva
cuando quiera
como las transparentes
criaturas del átomo
a poblar paraísos
que encelen como nunca
el goce de la fuente
ese día
Eva con la manzana
en la mujer de Adán
y Adán que pone piel
a la manzana
sin la duda del hombre
natural cual en dos
de frenesí
la dirección más lince
en los vasos de barro
del ser
que broza su alegría.
Ángela de Mela (La Habana, Cuba, 1954). Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana y Máster Oficial en Ciencias del Matrimonio y la Familia por la Universidad Lateranense de Roma. Poetisa, ensayista y especialista literaria. Entre sus poemarios sobresalen: De ti, melancolía, 1987; Dónde nombrar a Mela, 1990; Tú o Yo, 1990; Con palabras armadas de silencio, 1991; Havana & Habana, 2003; Estancias en el cielo, 2006; Rituales de la luz, 2008; Península de Hicacos, Brief, Valencia, 2012 y Letras Cubanas, 2014. Se ha recogido parte de su obra en antologías coordinadas en Cuba, EEUU, México, Uruguay y España. Es miembro de la UNEAC y directora de la Orquesta de Poesía y Música de Cámara Il Cántico. Ha sido acreedora de la Distinción Por La Cultura Nacional.

Lisette Clavelo
MONÓLOGO DE FRIDA
Desesperanza
estás muriendo de amor
se te oye el grito
volviendo del pecho de los niños
tu lengua seca y ávida
helándome los pezones
Tengo los ojos turbios
pálida soy de tu hambre
flor quemada en los campos
que tú profetizaste

Desesperanza
ardes si hago el amor contigo
ten piedad de la niña que fui
antes de abrazarte
de la luna que tuve en un espejo de agua
donde antes bebieron mis ovejas
Tuya soy por todas las lluvias de este día
tuya es mi desnudez y mi silencio
de ti seré yo derramada
como río sin peces ni guijarros
pero deja libres mis huesos
mis ojos a punto de volar un día

 

BALADA DEL LEÑADOR
Certero el corte de tu hacha
Era un hermoso árbol

Sería cabaña adonde acudirían silenciosos
tus cansados rebaños
Blando placer del sueño

Oh delirante
era tu amada el árbol que venciste

Oh torpe leñador
qué triste premio
LAS ARMAS DULCES DE MIS DÍAS
Qué es eso que me busca
quién me llama
para mostrarme qué
como no sea una florcita silvestre
meciéndose en su rama
Será la serpiente
que hundida en el pasto
espera por mi pié
mientras yo busco al Pequeño Príncipe
para que no vuelva a doblarse por su trampa
Para decirme qué
se acercan con sus lejanos cirios
los ojos de la noche
ojos que no vi salvo una vez
y los llevaba un barco
hacia adentro hacia allá
por donde nunca anduve
Qué pueden contarme
que no lleve como prohibida alegría
bajo mi corazón que es su jaula
su dulce primavera
quienes amo con todo mi silencio
tejo mantas que no voy a usar
y coloco una taza de más
a la hora de mi celebración
en medio del Universo
Qué quieren de mí
que no se hayan llevado en bolsos y mejillas
A proponerme qué espantos
se acercan los duendes de la multitud

 

 

TODOS UNA VEZ
Porque todos una vez
anduvimos de puntillas
para no desesperarnos
Todos una vez estallamos
el cinturón de la vida
por el aire
eclipsamos una frase
cosimos un remiendo
inesperado
y escondimos
con escepticismo la aguja
Todos crines alborotadas
alejamos la tierra
con los cascos
y masticamos
un huevito de sonrisa
Una vez nos propusimos decir sí
con una negativa opulencia
y nos gustó un nombre
en el cemento
aunque tuviera ya
una flecha atravesándolo
Todos rompimos un papel
y quemamos sus imanes
Todos nos paramos
al hueco de una puerta
para ver el paso
de las cosas amadas
Todos nos creímos reyes
y alzamos una fortaleza
con los alfileres
de los pinos
más bajos
que los sueños
Todos una vez
salimos al invierno
y nos sentamos otra vez
debajo de una hoguera imaginaria
porque todos empezamos desnudos
para llorar por un jazmín
que prender al sombrero

 

 

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LA TIERRA
Tus criaturas se encogen
como pequeños animales
por tu nombre

Pero yo existo y busco
aunque me partan la espalda
con mi propia arma de viento desenfrenado

No quiero dejarme las manos en cruz
Como si pudieras todo

 
Lisette Clavelo Tregent (La Habana, 1956). Poeta. Graduada de la Escuela Nacional de Instructores de Arte como especialista literaria, en 1979, miembro de la Unión de la UNEAC, representante en Cuba del Movimiento Internacional Literario aBrace, y miembro de la Asociación de Escritores Latinoamericanos y Europeos (SELAE). Publicaciones: Anagnórisis, Edit. Abril, 1994, Premio Pinos Nuevos; Fuga de la luz y El gato en la montaña, Uruguay. Y Los días del reloj, Edic. Extramuros, 2012. Su obra se encuentra publicada en antologías dentro y fuera de Cuba. Ostenta la medalla Raúl Gómez García por sus servicios a la cultura nacional por más de 20 años. Posee la condición de Huésped ilustre de la ciudad Rosario, en Argentina. Ha ofrecido recitales y conferencias en Uruguay, México y Argentina. Premios: Coral del aire y Cisne Salvaje por su labor de promoción literaria. Conduce la tertulia literaria Café con filo.

Olga Lidia Pérez

A TRASLUZ
Cuando entré sin disfraz al baile de máscaras,
nadie me reconoció;
recorrí el salón desnuda, casi transparente,
pero pasé inadvertida;
hablé con palabras que estremecen las piedras elementales
mas los oídos habían tapiado sus accesos;
arranqué las caretas más cercanas,
pero los rostros se disolvieron en la muchedumbre.
Intenté huir,
ya en el umbral,
alguien puso un antifaz en mis manos.
TARDE QUE MARCA LA EXACTITUD DEL TIEMPO
Por las barricadas ardientes y humeantes,
yo festejé el tiempo de nosotros,
para poder mirarnos con el amor repleto
para rodar hasta este lente que nos detuvo y nos creció;
festejé la mirada aguardándome a mediados de año
con la memoria a horcajadas sobre los sueños,
tan nuestros como esta tarde en que festejo la eternidad contigo,
contigo a lo ancho de mi pasión ilesa,
por las ciudades pobladas de ti,
por las montañas húmedas de ti,
por las plazas repletas de ti,
por ti y contigo
desesperadamente,
en el volcán más tierno de tu cuerpo,
en cada huella recóndita,
en las grietas desnudas de tu carne
festejo tu existencia,
todo fértil relámpago y el mundo
Ante una foto de Manuel Ruiz Toribio

ESTRICTAMENTE AMOR
Iván era un muchacho organizado y yo lo amé.
Supo archivar cronológicamente el desorden atroz de las tareas del alma;
enumeró mis memorias y esos residuos que fueron quedando de los sueños,
y que en la soledad
son mi refugio contra la quietud del desamparo.
Iván desempolvó todas mis huellas y las sembró,
una tras otra, en los jardines del vecindario
para que cada quien probara el olor de mi existencia,
para que no me quedara reducida a mi nombre o a un golpe de rutina.
Iván distribuyó sus días por mi cuerpo,
a cada espacio de mi piel asignó un códice elegido por sus astros
y luego descifró los signos
porque al amor, pensaba, hay que leerlo partícula a partícula
como si fueras a ordenar la brevedad del tiempo
o a descubrir definitivamente el uso de la fe.
Iván inventó el mapa de mi sexo y podía dibujarlo en cualquier estación del año
sin perder la ruta definitiva
u olvidar la más insignificante coordenada
porque a la luz, pensaba, hay que trazarle los caminos
para que anide en el poniente.
Iván era un muchacho que anotó en la bitácora cada sacudida del oleaje,
cada estremecimiento de las velas,
cada crujir ante el empuje del viento en el océano
para dejar constancia de nuestra expedición a la raíz del universo;
era un muchacho que soñó con trazar los vórtices del ansia,
con mantener en orden los extraños derroteros del amanecer
para evitarnos, creo, el extravío,
pero Iván nunca pudo entender las explosiones inusitadas del corazón,
sus desafueros o las catástrofes
y tras ellos huí
casi con nada,
buscando otra verdad para seguir amándolo desesperadamente desde el recuerdo.

EL RIESGO DE LA LUZ

Qué prueba puedo dar de mi mortalidad
Reina María Rodríguez

La ventana –me dijo– es una trampa.
Uno puede creer que es la frontera entre la soledad y el mundo,
esa infinita dimensión para quedarnos en nosotros,
estáticamente en nosotros,
o la tibia funda donde resguardarnos del paso ajeno;
uno puede pensar que es un retrato,
quizás la sospechosa tentación a los olvidos,
asociarla al concepto más cruel que deambule en torno a la raíz y nos desgarre,
al sobrevuelo de todas las miserias, las culpas;
uno puede leerla como el libro donde la eternidad acepta sus orillas,
sus quejas de infeliz extensión del tiempo y el espacio,
las innombrables páginas del ser,
cualquier boceto excepcional.
Todos podemos postrarnos a su vera a esperar nuestras limosnas cotidianas,
pero cada quien verá su propio e irrepetible paisaje,
su indivisa y abstracta dimensión,
su frágil encuentro con la génesis.
Esta ventana –dijo– ha sido mi trayecto.
Cuando niño la dibujé en el lomo y el pescuezo de mi caballo
para que sus sueños pudieran asomarse
y me lo agradeció como si le hubiese salvado la existencia.
Cuando crecí la llevé en los bolsillos
por si mis pasos torcía tras el infortunio de las sombras,
poder restituirles su identidad.
Porque te amé –me dijo– te la tatué en los párpados
para salvarte de la mansedumbre y la aridez del alma.
La ventana fue siempre este camino interminable hasta encontrarte,
este sendero sin retorno
que ahora transito hacia el vacío
donde me lanzo sin una pizca de temor
hasta tomar tu luz.

ESCENA I / TOMA I
Nancy tiene los ojos tristes y azules como José, pero él oculta sus latigazos mortales tras la mirada, mientras que ella ofrece el candor de la laguna.
José tiene una suave palidez en la piel como Nancy, pero ella huele a flor silvestre, y desde José brotan amargas cicatrices, como un gato encerrado que libera sus heces.
Nancy es delgada como José, mas él está fuerte como roble en la sabana, y ella es muy frágil, tan frágil de quebrar como los sueños.
José disfruta la violencia del sexo con las puercas madres del corral y con su hermana, y Nancy elige pender hasta siempre del horcón del portal, como una ristra seca, sin alas, sin apoyo, llevada por el viento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Olga Lidia Pérez Rodríguez (Jarahueca, Sancti Spíritus, 1959). Poeta, narradora y traductora. Miembro de la UNEAC. Es miembro del grupo poético Aladécima Licenciada en Lengua y literatura francesa. Poemas, cuentos y artículos suyos han sido publicados en antologías, periódicos y revistas de Cuba, México, Venezuela y Argentina. Poemas suyos para niños han sido publicados en los cuadernos En Jarahueca, Casa Maya de la Poesía, Campeche, México, 1999; Con diez pinceles, Edit. Gente Nueva, 2006 y Cuentan que fue un jardinero, Edit. Gente Nueva, 2008.

Evangelina Núñez
LASTIMA
de los desposeídos de la ternura
de la ternura que no halló compañero
del compañero que no comparte su pan
del pan que no calma ansiedades
de las ansiedades del difunto
del difunto que no conoce su suerte
de la suerte que no acompaña al Solo
del Solo que abandonó a su perro
del perro apedreado en las esquinas
de las esquinas que no conocen amantes
de los amantes que no disfrutan su amor
del amor que huye de las puertas
de las puertas que no detienen caminos
de los caminos que no llevan a lugar alguno.
SOLAMENTE A BESOS
I

Hazme morir de besos
y yerbazales dormidos
amánsame este desgarrón
apacienta con tus brújulas
este naufragio que soy
auséntame de girasoles
y ventiscas.

II

Bésame sin tregua
que no halla paz
en mis contornos
que no desdiga de ti
la ternura
que no me colme
el abrazo.
Bésame solamente
a besos.
MUJER EN OFF
Una mujer perdió su sueño
en el almendro más viejo
olvidó sus reliquias
y pactó en secreto con la noria.
Una mujer en off trató de cantarle
a la nostalgia
mientras el viento asonante
marchitaba su casa
mientras perdía el camino
de sus amadas criaturas.
Una mujer en off triste por demás
vendió su tiempo en bandoleras
y apretó el corazón
en la última instancia.
A LA ORILLLA DE MI SUEÑO

A JM
Intento una vez más
levantar banderas
anuncios que digan
que no renuncio
que me desvivo en el vivir
que sufro por no ofrecer
mis manos llenas
que me duelo ante tanto
equivoco
que me defrauda no llegar
a ese que está
a la orilla del sueño.

 
A MARTÍN FIERRO

A Lisette por compartir conmigo el esplendor de esa ciudad

Perdóname Martín
estuve en Buenos Aires
y olvidé la Pampa
me deslumbró el esplendor
enceguecí de luces
no recordé al gaucho
triste y solo como vos.
Perdóname Martín
no se lo digas a nadie.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Evangelina Núñez Izaguirre (Niquero, 1954). Poetisa e investigadora literaria. Graduada en la Escuela Nacional de Instructores de Arte en la especialidad de Literatura. Ha obtenido importantes premios en certámenes nacionales y provinciales, entre los que destaca el Premio Navarro Luna, 1988. Ha publicado los títulos Donde anclar mi nave, Edic. Bayamo, 1992 y Edic. Archi Metromondo, Italia, en1995; Detrás de los ventanales, Uruguay, 1998; Piedra ajena, Uruguay, 1999; Mujer en off, Edic. Bayamo, 2001. Publicada en antologías de poesías en Uruguay y Brasil.

 

 

Luisa Oneida Landín

He aquí el mundo
ante sus ojos tú y Dios, hija mía.
Nadie te enseñó a gatear
Fue el instinto
voz,
mordida.
Aprendiste del aire la respiración continua
A expulsar el pus y la melancolía.
Cada latido realidad
balsa sin brújula
Pedazos de hielo en los pómulos.
Un resguardo en la cartera
nieve de un bolsillo ajeno.
El lodo de tu vecino ardiendo en su lengua
Puñalada de una noche intensa
Fumar el éter
y la astucia
Nada supo el tiempo que eras otra
cuando mengua en el recuerdo la cárcel
de tu día.
Venid mortales
la tierra se mueve en tus pies
pura fantasía.

Elegía única
Nacerán sus ojos en el surco, la hierba salvará su nombre entre las piedras. Hoy es un día de lluvia en demasía, y alguien falta desde lo hondo del silencio, un hombre ha muerto con su puñado de ilusiones, con su adarga contra el viento por donde vuelan pavorosas aves. Este es un silencio extraño en su reverso, celda sin cerrojos, mudo de piel grita su flaqueza. Dejo caer sus latidos en el papel que estrujo. Cuanto bogar a otro sitio donde la razón sucumbe ante la lógica.

Vencido al doloroso cuerpo su ánima en vela. Vencido ante los ojos que sembraron sus palmeras, a los hijos que vio crecer, al edificio dibujado en sus manos. Vencido a la mala pasada del minuto, a la pared vacía de su infancia. Hay un silencio de perros tragándose la noche. Un hombre humilde ha muerto y yo me quedo con el oro de su estigma suspendido en el aire, cuando desciende y se eleva de la tierra al cielo.
Toda la ausencia

De qué esta hecha la ausencia.
Pedacitos de sal sobre la piel bronceada
y el diente de perro hiriéndonos
entre el agua y la espuma.
Extraviamos nuestros anillos
en el tronco torcido de la uva caleta
allí quedaron tu nombre y el mío.

Dónde perdí el encanto de modelar
frente al espejo
todos los trajes de la vida.

Madre:

Quién ha puesto catalejos en tus ojos para verme en mis sueños. Hoy he sembrado un amor y lo pierdo sin entender cuánto lo busco y lo encuentro en las horas del misterio. Hay una estancia donde habitan la dicha y la amargura a toda prueba. Si volver a vivir es imposible, en el aire habrá un planeta para los sin nombre, los sin manos, los sin dedos apuntando con su dardo al espacio diverso de las cosas. Allí naces, muchacha de viaje sin regreso. Si mañana no vuelves a mi prisa, para ti son estas cartas, una a una, hasta alcanzarte.
Ciudad de sueños
Mi ciudad no es Venecia
acaso debo comparar esta ciudad
habitada de góndolas y gaviotas
con esta que llevo conmigo.
Miro su luz sobre las aguas
mitad presente, mitad pasado
me refugio en este cielo
de ventanas y antenas.
Multitud de brazos giran
sobre un mismo eje
a merced de toda marejada.
Inmune al paso indiferente
sigue anclada sobre las rocas.
En longevas columnas
quiebra el golpe de sus bandazos.
Tal vez mi ciudad no sea Venecia
y en sus espejos de agua jamás me veré.
En ella recorro cuanto amo.
Cada pedazo es el mundo que conozco.
… Ciudad que mira al mar, al infinito…
Luisa Oneida Landín Ramos (La Habana, 1951). Poeta, guionista y promotora cultural. Miembro de la UNEAC. Licenciada en Estudios Socioculturales. Fundadora del Grupo de creación poética de la Fundación Nicolás Guillén en 1997 y Vicepresidenta del Grupo Ala Décima. Graduada de la primera promoción del Curso taller Historia y Práctica de la Creación Poética. Creadora de los espacios literarios, Tertulia azucarera y Lira y Verso. Conduce la tertulia artístico literaria La letra en rosa vinculada a la protección del Medio Ambiente. Publicaciones: Poemas, La Tinta del Alcatraz, México, 2000; La Habana tiene más de un jueves, Edit. Extramuros, 2005; Marcas de Agua, Edit. El Mar y La Montaña, 2006; Muchacha que baila sobre mis papeles I, Amarillo Editores, México, 2007; Paisaje en azul, La tinta del Alcatraz, México 2011. Y en varias antologías cubanas y extranjeras. Ha recibido reconocimientos nacionales e internacionales por su obra literaria.

Ada Zayas Bazán

IX CICLOS DEL AMOR MUTANTE

I
Un hombre llega insospechado hasta mis poros
trae el fuego, el calor, la madrugada;
húmeda soy en su cumbre de dos pieles.
Un hombre-orgasmo hace el nirvana entre mis muslos
cimbra el delirio del árbol y la lluvia.
Un hombre-carne me penetra inmarcesible
colma mi sed: solo hay un cuerpo en la penumbra.

II

El aire supo a musgo y a desierto,
las voces indicaron
rompería la mandala.
El tiempo se detuvo
y nos precipitamos a la tierra.

III

Me sustraigo de mí
estoy en el sitio
donde tiembla la cordura
las manos que estrenaste
aún están humedecidas
mi lengua se atraganta
ante tu incierta desnudez.
IV

Madre, te juro que hice el orden y los ritos, pero seguían las señales que pasé por alto porque ya eran demasiadas cruces. Fui borrando entonces los recuerdos.
Repetiré la ceremonia del pan y de los peces. Soy una leve burbuja en la cuenca de mis manos. Un cangrejo va en camino de mi piel, mas, alguien profetiza la aparición de un ciervo.

V

Padre, como aquel día, otra vez han rayado los espejos, nuevamente fue herido en su otra piel el ciervo; tú conoces lo frágil que ya estaba, muchos fueron los golpes y las horcas lacerantes; y él seguía su loca carrera tras la lluvia.
Y qué iba a hacer si la lluvia lo deslumbra, y le mitiga la angustia de los ojos.
Padre, el ciervo está abatido de luchar contra esa soledad, que al fin y al cabo lo acompañó durante el tiempo de la espera. Los ciervos sabes que se rinden; toman posición fetal y se protegen en su ombligo.
VI

Y por qué estoy aquí
y un ciervo gime
y mis pies corren
y quebrantan los huesos
y mis ojos se cierran
y un árbol grita
y estamos ausentes
y hay una oscuridad oscura
y una despedida que es también desgajamiento.

VII

La soledad no detiene
la porción de su cosecha.
La luna es solo un orificio
mutilado,
huye a la quietud de su retorno:
extingue el canto inmemorial.

VIII

Sé que mis palabras no están en el justo lugar donde debieran aquietarse, que a veces voy al lugar equivocado porque troqué las fechas. Ahora registras el desorden de mi cuarto y los escritos dispersos.
Nunca te oculté mis dos muletas, ni los somníferos a lo Marylin Monroe, ni la manía de hablar con las begonias; te advertí que los oídos me suenan como si fuesen caracoles y que me despierto descalza y toco desnuda las paredes.
Las paredes y yo guardamos un secreto, y los secretos son innombrables como la oscura cicatriz en el ombligo.
Fuimos una Dolorosísima penetración de un cuerpo enorme en otro que apenas puede recibirlo ni abarcarlo. Y me asfixio en tu horda y tu calvario.
IX

Huyo del detalle, de la nimia mancha del mantel, de esa llovizna que me sofoca la voz de los domingos; pido que amanezca. Intento que mi amor se eleve por encima de la mancha, pero el amor ha consumado su dejación involuntaria.

 

 

 

EL OTRO

Me asalto
y hay una pared
tapándome,
queriendo oscurecer
a un animal que duerme,
estoy posesa por la piel del tigre;
siento la angustia del cazado.
¿Seré yo o el animal que duerme?
¿Y quién es el animal que duerme?
¿Y por qué duerme cuando me he tomado por asalto?
¿Por qué fisgonea mis rincones?
Asirme a su sombra
será mi talismán, mi locura, mi demonio;
no voy a estar sola conmigo
en esta cacería.
No.
DUALIDAD
Posesa de Morgana
entre tus brazos
y la luna
AMO
yo pobre mujer mortal
remota de quimeras
Universo
Dios
Mundo
AMO
Merlín hoya mi carne-sangre
cuerpo
borracha de gargantas
río
los espíritus están
con ellos (nosotros)
al despertar los elementos GRITAN
no escucho
la soledad acecha
harta de todos sus andrajos
me rebelo
ella insiste viene está
SE QUEDA
Merlín no reconoce la luna
Morgana-yo callo acepto el OLVIDO
del mago amante
o ex-amante o ex-mago
del cuerpo que me hizo
para amarme
ya no desato los cordones de su ombligo
la magia ha escapado
el hechizo Morgana-yo se ha roto
dividido
estoy SOLA
sin poder compartir el milagro del asombro
el horror a la quietud de otros soles
el miedo de ser
terriblemente humana
carnal
ávida de varón desafié el sino de la bruja
y el mago se marcha para siempre

PREDICCIÓN
Ya no seré la mujer del comediante.
Vendrá la lluvia del extraño
a despertar el aguijón del hambre,
develará la puerta
y será la música.
Todo ha de ser la música
la música y el vino.
La quietud aguarda,
hago el orden,
el orden y la alquimia del milagro.
Nada escapará.
Desde mi sitio
hay un mago con la mano abierta,
sus dedos tocan el asombro.
Voy a estarme quieta, inmóvil.
Vendrán por mí.

 

 

 

 

 

 

 

Ada Zayas Bazán Hernández (Camagüey, 1958) Poetisa y escritora para niños. Pertenece a la UNEAC. Tiene publicados: Cuaderno para el Mago, poesía. Ed. Ácana, Camagüey, 2005; Dulce Hogar, Ed. Ácana, Camagüey, 2007; Palabras Mágicas (poesía para niños). Books on Demand GmbH, Norderstedt, Alemania, 2007; Mi mundo es mío (narrativa para jóvenes), Ed. Ácana, Camagüey, 2009 y Pupa (teatro para niños), Ed. Ácana, Camagüey, 2011. Obras suyas aparecen publicadas en diversas antologías del país, y ha sido merecedora de numerosos premios literarios en los géneros de poesía, teatro y literatura para niños y jóvenes. Su obra Pupa fue estrenada en el I Festival Internacional de Teatro Latinoamericano Amateur de La Habana, 2006.

 

 

Teresa Fornaris

La hora del té

Para Carmen

Silencio Madre
las gárgolas entraron
huyen de los vendavales
El agua que se rompe
es el final del ritmo
Tenga cuidado Usted
Las atalayas han quedado desprovistas
Toda luz entra por el cuarto ojo
hacia donde la punzada sea más leve
Mire como se van las estaciones
el tren vegetal
Desde allá podrá escribirme con más calma
sobre el pedernal y la fibra
que nada es tan augusto en los desfiladeros evitados
Sírvase ahora Madre
Tomemos té en silencio.
La flor seca de Coleridge

Para I.D.

Como al descuido
quedó la flor
suelta
entre los libros y la tabla de escribir
A la marca —ahora gris— de la palabra
que no pudo ser dicha
Sobre el camino de la extensísima llanura
al poniente de una tarde
donde rodaba la inocencia
el ojo abierto
el cerrado
donde la euforia venía a hablar de Dios
de lo importante que fuera cualquier letra
del fondo de la botella que se veía venir
Nadie tuvo una historia similar
No hubo antes o después
una llamada tan pronta
urgente
con tanta certidumbre
un arriesgarse a todo en la pérdida de la virginidad
—y del hijo—
No fue en aquel entonces el luxus ascendente
la cabriola repetitiva de mi nombre
lo que buscaba detenerse
sino la vecindad del dígito contrario
Acaso muerto antes de llegar a los mil días
Acaso puesto de penitencia probatoria
cansado del viaje
la violencia y la espera
Para el obsequio de papel
—luego—
fue tarde
Quedaba extendido
Sin rumbo ya sus trazos me fueron arrancados
Era tarde también para otros miedos
para huir de la moneda del señor
para vaciar el cambio
Debes saber que no he vuelto a mirar al horizonte
la bahía industrial no significa lo mismo para mí
A nadie envié mi alma
detenida en las piedras
tarareando en lo cursi
para que recibieras la vendimia
Aprendí a llevarme otras ganancias
a morder la presencia
a contenerme
Mas vino Dios a mí
—a través tuyo—
Otras palabras supe
—y me supieron—
Algún reto gané
a la nostalgia
de no volver al sitio místico de Abraxas
al Baco que al día siguiente no existía
sino a la flor de Coleridge
seca
olvidada en mi sueño
para ti.

Las cantidades rosadas
Como el color que compone aquellas simetrías momentáneas, como la piel de reciente estreno, como el vellón en las alas de los ángeles, es el rosado.
Rosados serán los flamencos que hunden sus picos de garfio buscando lo divino de las aguas;
Rosadas las adelfas que se dejan abatir desde el mediterráneo;
Rosados los estambres de las flores que entre febrero y abril vierten los álamos al mundo en sus elipses sinuosas;
Rosado el pecho del núbico alcaudón que migra a África en invierno, tan vulnerable al frío, como otros;
Rosadas también las flores del almendro, vistosas en el Asia central y en Inglaterra;
Rosados los Anturios trepadores en la profundidad de las selvas colombianas;
Rosadas las inflorescencias de bistortas que se abren en junio a las abejas pasantes;
Rosados los detalles en los edificios de Bonampak, donde los dioses mayas contaron sus designios;
Rosado el brezo, el plumaje de los camachuelos, las campánulas, el pico recto del diminuto colibrí;
Rosado entonces será el vino, mi alma, lo que todavía es el primer beso…
Dejar atrás el agua
Desde la nada que he visto
regreso al parpadeo de las luces
al espacio de siempre
al tren detenido
que advierte la intermitencia de sus rieles
—un camino invariable—
Rodeado como yo
de porciones de isla
días que repiten sus ánimos
sus límites precisos
Cuánto valdría extenderse
intentar la línea que se aleja
dejar atrás el agua
El agua.

 

 

 

 

 

 
Teresa Fornaris Marrero (La Habana, 1971). Poeta, escritora y promotora cultural. Ingeniera Química. Dirige la Casa de La Poesía en la Oficina del Historiador de La Habana. Miembro de la UNEAC. Ha obtenido los premios Pinos Nuevos, 1999; José Jacinto Milanés, 2005; Concurso Internacional Nósside Caribe, 2005; Cauce, 2007 y Hermanos Loynaz, 2008. Tiene publicados Aqua-sex y Raya X, Edit. Letras Cubanas, 2000 y 2004; Encima de chapas de refresco, Edic. Aldabón, 2007; A propósito del Fast Track, Edic. Vigía, 2007; Elocutio sine nomine, Edic. Unión, 2001. Compiló la antología Palabras en la arena: Jóvenes poetas cubanas, Edic. Librera, México, 2006. Sus poemas, reseñas y entrevistas han sido publicadas en revistas de Cuba y el extranjero.
Thais Ballenilla
CANCIÓN PARA MI MISMA

Escribo esta canción porque hace falta
Thiago de Melo

No es un artificio poder vivir,
el tiempo es poco para gritar:
¿Qué es lo que pasa?

No es el pacto del verano o el invierno,
ni el juego que inventé como la muchacha que guarda su amor
en la cajita de sándalo,
asume la vida familiar, ante el absurdo,
se fuga un rato de la tierra, columpiada sobre la ida y el regreso.

Me gustaría escapar de la tierra,
obviar el destino y los árboles del miedo,
cantar al mundo la ternura,
con el silbido de los que seducen
todas las esencias,
todas las ideas,
todos los oídos
a todos los hombres que sirven para amar y ser amados.

Falta mucho para que los nuevos pájaros canten después de las bombas
y arreglar la primavera.

Nuestro límite es llegar a la vejez,
resolver los asuntos materiales,
un pequeño espacio
como quién alquila el entusiasmo
la clásica ortodoxia de la suerte y la opción de postular a los difuntos.
(preguntando: cuál fue el ido)
Ante la memoria todos estamos serios,
vivimos una vida prestada, el momento de la total eternidad.

Me resisto a pensar que sobran los pedazos de sol
tras el asalto de pájaros que no tienen nada que decir, ni lugar donde regresar.
Harta de memoria y de girar sobre la rueda,
miro el agujero de la hormiga,
padezco la certeza, las excusas,
la otredad donde sobran todos los adioses y los muros.

Sobra esta canción para cantarme a mí misma

 

 

QUÉ LE DEBO AL SILENCIO
El silencio es un ojo que apunta
sobre el yo,
producto melancólico entre el agua libre y el agua estancada,
vaciándome gota a gota;
los grifos de la niñez nunca pasan de castaño oscuro,
vaciándome gota a gota;
sostienen la casa, una verdad extensa.

Cierta historia le debo al silencio,
el pan duro o los pedazos,
la santidad de la lengua y sus perfecciones,
la premisa de sortear el amor diario (eternamente inmóvil),
y luego gritar al por mayor, los nombres de los seres que una vez amaron.

Todo estaba premeditado en una Casa vestida de arena.

Puedo morir y ver a Dios como un hobbit,
confesar que yo era algo más que aquella mujer del Amado Vicio
y después, poco me importa soñar con los aretes puestos.

 

 

UTOPÍA

un extraño ignora el lugar, la Casa
al borde, tantos imposibles,
los recursos que solemos tener:
los sueños,
la suerte,
las viejas ilusiones, y los amigos (a veces) en alguna parte.

la felicidad, la felicidad ¡No!
– es otra cosa-
discúlpeme por llamarla accidente,
capricho,
aventura,
tiempo mujeriego.

Una voz más fuerte podría llamarla Amor. Siempre habrá sitio para la convivencia. No seriamos golosos si probamos un bocado de silencio. Quizás el único recurso fueron los versos con palabras de IR A LO PROFUNDO.

Discúlpeme si me equivoco otra vez, y somos todavía los mismos. Quizás, yo misma fui el impedimento, y no supe limpiar de palabras frágiles este poema.
TODAS MUEREN DE AMOR

A mis poetisas preferidas
Sostengo la taza de té, el pan, y el silencio a las doce en punto de cualquier noche.
Escribo. Aguijones dulces, ídolos en cruz, el ardid claro-oscuro de la letra, un amasijo violento de palabras imparables.
Vamos a poner en claro los misterios y la obsoleta virtud del que habla a solas. Fecundo lo que Existe, (o lo que no existe) al ritmo de una pupila líricamente asediada, busco espejos, espejos, espejos.

Y así, rondan las violetas en mis manos, visionaria de nervadas.
Una suite de palomas en el vientre, compulsa la preñez del ojo, floración real de lo que no se nombra,
nombre ─ a pedazos─ de los nombres,
sobre la hierba obstinada de la pena, el agua del hembraje y la armadura del espejo.

Y así, quién recuerda hablar de Safo, Sor Juana Inés, Gertrudis, Luisa, Mercedes, Emily, Dulce María, Silvia Plath, Alfonsina, Lina y todas, todas, todas aquellas que MUEREN DE AMOR.
No hay palomas en el umbral, ni sexo, ni lunáticos. Prefieren las horas en vilo y aun así disfrazadas con la muerte, claman: OH PUREZA, PUREZA, como si fuésemos la próxima luz hablada en la salvaje libertad de algún poema
DIÁLOGO CERRADO
Inútil fue la voz, el silencio fue su único recurso.
La escucho, poderosa y real como el grito.
¿Qué hablamos? Lo que cabe hablar en las cómodas sillas; me alegra su suave tono.
Es una voz de niña- con el filo y el añil del agua- .
El aliento conmueve el interior de la casa, los cuadros y los helechos colocan su vejez en las sombras.
Un viajero toca la puerta donde no existen cerrojos, la perfección soporta la húmeda penumbra, anega los cofres.
Buenas tardes- dice con un afán estéril-
Miro otra vez los cuadros de las musas gordas y no encuentro pábulos para el salobre del agua.
Aquí estamos las hojas y las lombrices como una negación en la última escena.
Afuera la vida es tan extraña, algunas criaturas, otros, animales sin voz para confesar la convivencia.
Pero la voz se aprovecha de la noche, y huye.
Después de todo, una voz tan frágil, no es posible que venga a cobrarme la nostalgia.

 

 

 

 

 

 

Thais Margarita Ballenilla Rodríguez (La Habana, 1950). Poeta, Diplomado De Historia y Práctica de la Creación Poética. Miembro de la Sociedad de Amigos del Libro. Licenciada en Bioquímica, Universidad de la Habana. Máster en Ciencias Toxicológicas. Investigador Titular. Asesora del Centro de Control Estatal de Equipos Médicos y el Buró de Protección de la Salud del MINSAP. Publicaciones de artículos y libros científicos. Premio Anual de la Salud 2004 en la categoría de Libro. Premio Seminario Nacional Martiano, 1979; Premio Nacional de Poesía Rafaela Chacón Nardi, 2006, con Inventaré una Despedida, Edic. Extramuros, 2010. Primera Mención concurso Ada Elba Pérez, 2005; Premio de Poesía Oros Nuevos, 2009 con el poemario Amar. He aquí la Poesía, 2010. Antologada en: Antología Poderosos Pianos Amarillos, Edit. La Luz, 2014. Tiene publicaciones en revistas impresas y digitales nacionales y extranjeras.

 

Isbel Álvarez
YO, MARGINAL
Limpio mis uñas con esas tijeras únicas, capaces de esconder
la mugre del mundo. Esas que guardo para almorzar.
Raspar el cielo de la estéril tierra debajo de estos dedos.
El churre de los desposeídos huele a cansancio. Como yo,
no tienen nada que ofrecer, nada por ganar. Nada deben llevar.
El anticlímax me agota el paladar.
A estas horas Valerio sería un nombre
cuyo linaje se perdió. No tengo respuestas.
Quedo estática ante la cámara de la tristeza.
Vacante será mi nombre. Lo confieso.
Puedo llenar mis puertas de cobardes y esforzados usurpadores,
anarquistas o simples poetas.
La palabra quedó muda ante mi ayer.
Hoy como siempre vivo porque la muerte me da un plazo cada amanecer.
LOS GIRASOLES AZULES

El tiempo de Nizam ya va entrando,
y la luz se adelgaza en la pradera.
Dulce María Loynaz

Una vez tuve la certeza de escribir poesía sin un sentido exacto de la vida. Senda que se agolpa llena de delirios y audaces verdades. Siempre pensé que estaba loca. No podía contar con mi yo interior. Esos yertos precipicios/Purificaciones del cielo/ Son amaneceres rojos en las mañanas sombrías del verano. Dislocadas penumbras. Encanto del invierno que nos aterra/Completamente irracional.
No conté con que los locos son los que dicen la verdad. Tampoco sé si hay que estar loco para cantar a la boca de la luna o emborronar cuartillas más allá de la barca de Caronte con los colores tierra, sepia y todo negro de la muerte. ¡Quiero desandar las vísceras del universo! Virtud egoísta. Cumbre callada. Metafísica susurrante y límpida que aletea entre senos invisibles. No importa el ruido de lágrimas en los ojos. El qué dirán no existe.
Miedo/ Tengo miedo vegetar en los recuerdos. Miedo a la copa de los árboles en el marasmo de las calles con anuncios lumínicos. Descubrirme sedienta de todo cuando los girasoles azules acudan en primavera y los elefantes, extinguidos por llorar, vuelvan a rondar el parque de orquídeas salvajes que me recuerdan los acantilados bajo la catedral del silencio impersonal. Santiguada en el ultimo balcón del ático donde guardo la inocencia.

 

 

 

 

BUENOS DÍAS TRISTEZA

(de Ékari a Francois Sagán)
Siempre es mi tristeza una cejijunta cacerola de aguafuertes preñándome la espalda. Altibajos/Aguinaldos sordos. Desnudos de privilegios.
¿Qué me atrae de esta inútil paleta?
La entelequia, casi ofuscación, nada.
Someto la bisectriz de la escalera al peldaño roto de tus caricias.
Cuelgo de una consonante sin sentir mis zapatos. No tengo apoyatura escolástica ni quimeras en dos tonos para padecimientos ancestrales.
El escorbuto es como la fiel araña que come de las mortajas y luego marcha.
¿Qué me impide ir al encuentro de la muerte?
Ella se acerca sigilosa porque tiene sed y hambre de mortales.
¡Estoy triste! Qué si estoy triste.
A nadie le importa si estoy verdaderamente triste.
Mi cabeza reposa entre corvas sonrisas. Manantial que fecunda el agua seca.
¿Es que voy a morir o ya estoy muerta?
Volvamos a dormirnos juntas esta noche/ tristeza.

 

IXCHEL CITY
Vivimos en una tierra siempre oscura leyendo historias de trombosis
y edemas pulmonares casi todos ficticios.
Estudio la pandemia de la exigua política mientras recorro
sus muros insalvables.
Rostros macilentos que viven a croquetas y rositas de maíz.
Puro estatus.
Es posible que subsistamos a café y cigarrillos. Después,
nos cercará una úlcera seguramente.
Esa extinta masa de harina nos pisotea los talones.
Susurro ideales proscritos desechos en mi espalda.
Último horario para dormir. Es que el sueño se ausenta.
Gaia almacena rockeros y hip-hop como a los dinosaurios.
Hay ripios de camisas.
Celebración de domingos almidonados.
Onírica visión en mi pantalla mental.
Un televisor. La guerra y la paz.
Se apaga todo y nada. La ciudad: Bendita metrópoli.
Huella cansada que se arrastra en la calle repleta de penitentes.
Cualquiera fenece bajo la escalera de un molino.
Los periódicos ignoran la noticia y desconocen que nadie sospecha.
La verdad es un insomnio. La salud una amenaza.
Acechan tifones, terremotos y Tsunamis. Profecía al inframundo.
Ermitaños: ¿Qué rencor puede tenerse al miedo?
Ciudad de poetas Ixchel Hija de Islas.

 

EPITAFIO DEL AMOR Y EL SEXO
ya se inventaron los celos,
la música y la posguerra.

Para hacer el sexo
se inventaron los fetiches
las traiciones, el melindre.

Los garabatos y grafitis
se inventaron para hacer del amor
el plumero del sexo.

¿Y el sexo?
La comunión de los pecados
en plena disolución
de un sólido matrimonio
Que…
de lo único que conocían
era sobre el amor y el sexo.
 

 

 

 

Isbel María Álvarez Temes (La Habana, 1962). Poeta, narradora, ensayista y crítica de arte. Miembro del Consejo Editorial de la Revista La Tiza. Galardonada con premios y menciones en concursos municipales y provinciales. Mención Juan Francisco Manzano, 2004; Premio Abdala de la Unión Árabe de Cuba en el género de poesía, 2003. Ha publicado poesía en la Revista Azahar, España. Tiene publicados los poemarios Cuadernos de poemas cubanos, Edit. Claret, España y Mujer camello al hombro, Edic. Extramuros, Cuba.

Zurelys López
La enfermedad

Mi madre supo decir agua, sed, orine, pólvora, rasguño, cadáver, miedo, muerte. Ella eterniza sus armas y las pone en la posición correcta de un ejército. Ayer mi madre fue una mujer fuerte, no gorda. Hoy es una mujer que ha perdido líquidos y se ha pegado al hueso que la acompaña. No sé decir qué hueso, solo que la acompaña como un Lazarillo. Mi madre se pone de pie junto a su cama y se despide de las aves que esperan las migajas de siempre. Sus aves suelen ser las golondrinas que lanzan su cuerpo contra el aire. Ella toca con su anillo en los dinteles de la ventana y las golondrinas hacen su función. Luego me pide hojas blancas para recortar pequeñas mariposas. Las golondrinas juegan con sus pequeños bichos en el aire.

 

Los sitios esperados

Cada muro es preciso de recorrer porque es la piedra la que nos sostiene, la piedra azul que rueda cada día y permanece. El tiempo pasa, la luz termina llevándonos al final del día. El vuelo de las gaviotas anuncia tu llegada. Estamos bajo el árbol, los peldaños están hechos de raíces silvestres. Tu mirada permanece como si el tiempo nos hablara. Todo es un espacio que compromete la forma de caminar, el brillo infinito de las hojas nos muestra el aire. El tiempo pasa. Hoy nada es más importante que el sueño. Todo se resume cuando los muros dejan de ser la venda de los hombres.
El Yin y el Yang.

A veces miro hacia las luces desde el puente. Ser joven y viejo transporta lucidez en la calma de quien mira. Los puentes unen ciudades, construyen caminos ermitaños, hace que toquemos el infinito. A veces miro hacia las luces desde el puente. Los puentes saben soportar el peso de las islas.

 

Feng-Shui

El arte taoísta del Feng-Shui abre sus puertas. Es el sacrificio de no ser dominante o dominado. Es la puesta del sol que colabora con lo sencillo del cuerpo. La tradición Chang Liang es el aprendizaje. Adivinar requiere tiempo. Chang Liang era un hombre de estado. El aprendiz supo contemplar desde la montaña el canto del ave y decidió quedarse en la montaña. El tiempo es el ave migratoria. Adivinar que todo puede ser infinito es conquistarse uno mismo.

El Tao

Su energía es la esencia de la vida. Nosotros saltamos esencias. No miramos dentro del pensamiento. Somos la cáscara de los sentidos. La cáscara efímera que envejece, la máscara que cubre el cuerpo. Cáscara y fruta tienen su significado. No se aprende queriendo tener sin la esencia de los sentidos. Somos frágiles cáscaras que se desintegran en el universo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Zurelys López Amaya (La Habana, 1967). Poeta, narradora. Licenciada en Comunicación Social por la Universidad de la Habana. Sus poemas, entrevistas y reseñas literarias han sido incluidos en diferentes revistas nacionales y extranjeras. Autora de varios libros de poesía y literatura para niños y jóvenes. Su obra ha sido publicada en varias antologías dentro y fuera de la isla. Ha obtenido premios y menciones en Encuentros y Concursos Literarios Nacionales. Es Miembro de la UNEAC. Trabaja como especialista del Centro de Información sobre Escritores de Literatura Cubana Contemporánea en el Centro de Promoción Cultural Dulce María Loynaz.
Minerva Pérez
MÍNIMA BIOGRAFÍA

“…y una canción no más
en vez de los abismos del silencio.”
Eliseo Diego
Ella danzaba lúdicos silencios
cuando la casa dormía,
guardaba flores sin memoria,
despavoridas flores en los libros
sin carne y sin oficio,
ella tenía un álbum de boda
con madre sonriente entre los tules
y Becho luego meciendo los sillones
porque amar y cantar costaba y cuesta,
amordazaba el eco de una dicha
tejida por encargo bajo los escombros
y escribía versos como antídotos
que desgranaba rezando en la cocina
para inventar la salvación,
ella callaba el fragor
de los trenes nocturnos a lo lejos
y trasegaba lealtades de recambio
tendida junto al pretil del tiempo
Ella rasgó una tarde la calma y los retratos
y remontó el vuelo de las bandadas migratorias;
sintió un raro sabor de vidrios rotos
en la vastedad del susto y el azoro,
se hizo plural en los espejos
y degustó la indiferencia de los muros
que le añadían nombres a su nombre,
aprendió que los cielos verdaderos
amén de alas precisan cicatrices
como la libertad de sus pedradas.

Ella tenía lúdicos silencios
mapas y rumbos
y una clave de sol.

EN MARCHA
Soplan silencios afilados
y palabras mordidas por la sombra
es noche
es tarde o acaso muy temprano
y afuera los caballos desvelan el rocío
y esconden planetas en sus ojos
a paso lento
maduran los encuentros
el corazón va y vuelve
del pan al trigo
del trigo al pan
horno final de las palabras.
LUNA LLENA
Una noche quizás tan cursi que habrá luna…
Mirta Aguirre

La luna se hunde en el alcohol,
es moneda sin cambio
en el fondo del vaso,
dicta sombras con voz ebria
y apenas se sostiene para el brindis,
se hizo noche en la verde mirada;
la luna pacta con la muerte:
ha caído el poeta.
ALMAS DE CORCHO

Unidad del círculo ¿dónde?
J. Lezama Lima

A Maribel

Si nos expulsan,
si nos doman desde que aún
nos atraganta el amnios,
si nos educan con maromas libertarias
y encantamientos rapaces de suerteros,
si nos arman pluma por pluma
hasta que una abúlica semejanza
nos uniforma tras las jaulas;
si nos clavan la fe en los escenarios
y nos negocian
por lúcidos alardes de cartón,
si no sabemos distinguir
la lengua silente del desprecio
y nos vestimos de héroes
con el raído traje de la lástima,
si somos un obligado oleaje,
un huracán de cicatrices,
un cuerpo doblado en mansedumbre
que atisba los postigos
embotado en la insularidad del náufrago,
si nos atrapan en círculos
concéntricos de escarcha,
en esplendentes promesas y espirales
apenas de ocasión y de saliva,
si somos almas de corcho,
desesperados cristos en las aguas,
banquete gratis
en la fiesta del escualo.

 

BARRO MÍSTICO
Lentas y sabias,
raigales en la ternura del demiurgo
hurgan las manos en el barro
los misterios del tiempo,
emerge de la tierra el rumor de la magia
y vaga por los sombríos corredores,
toman cuerpo las criaturas
urgidas de verdades y de alquimias,
los gestos pactan el asombro,
la vecindad con Dios,
la lumbre que fraguará mañana
el alma de las cosas;
monjes y magos
aquietan profecías,
urden moradas para el fuego,
comulgan callados con lo eterno
al tiempo que una mujer,
en el justo borde
donde vacilan las razones,
a sus manos confía la audacia de soñar.

 

 

 

 
María Minerva Pérez Corcho (Villa Clara, 1959). Poeta. Licenciada en Derecho en la Universidad de La Habana. Jefa de Grupo Consultoría Jurídica Especializada del Consejo de Administración Provincial de La Habana. Publicaciones: Las culpas y los días, Edit. Atom Press, Estados Unidos, 2010. Revista Alma Mater, de la Federación Estudiantil Universitaria; Disco Compacto Colección Centauro del Proyecto Independiente SIKIS: Abril de encuentros, Recital de poesía con el trovador Mario Darias.

Sandra Aguilera
Para Antonio B Alejo Alejo

Hay silencios que logran espantarse
algunos pasan como una extraña luz
están los que se plantan llegan con el miedo
otros se prestan y recortan el caos

Hay silencios turbios que se expanden con un grito
con una exacta palabra sobre otra pero los más absurdos los más peligrosos
son los que se parecen a nosotros
llegan con el rayo y se albergan dentro
silencios bárbaros que solo se entienden
con los ojos.

 

Como si este fuera el sitio más tranquilo de la tierra
César López
En mi televisor está la guerra toda
El pan nuestro de cada día
Dura solo un día
Los amigos no tienen tiempo de atender a los amigos
A Yunier lo invitan a la feria
Pero no lo conocen
Lo sacan lo espantan lo botan de la fila

Los niños que rodean mi casa vendieron su inocencia
Para comprar PlayStation celulares
Todo tipo de aparato electrónico que habita en la ciudad
La mentira toca tu puerta te sirve la mesa duerme lo más cerca posible de tu almohada
—duermes—–
Todo a medias
Por eso me aferro a la boca de David
como si este fuera el sitio más tranquilo de la tierra

 

 

Esta es la Habana Alejandra
te traigo por la calle Línea para que confirmes
“todo es”
todo está dispuesto
contra el mar te miro y me obsesionas
es la casa el signo el símbolo la muerte
el pájaro profeta se me convirtió en desvelo en des (orden)
la gente enferma y mueren
mueren y se olvidan de ti Alejandra
mujer entera de fuegos y palabras
morir cuantas veces por ti sea necesario
estos días estáticos con sus bordes lilas y sus nombres
se van de mi me abandonan
me invitan a jugar a emigrar a desaparecer aparecer
parecer volar partir besar

 

 

El hombre pasa varias veces frente a mí
su mirada está fija en el asfalto piedra que pisa con asombro
no hay mucha gente en la ciudad
estamos solos en la misma acera
el hombre me ha mirado de una extraña forma
he sentido temor pero no me voy
acomodo mis brazos sobre el muro al que antes estuve recostada
un silencio inmenso nos envuelve
en la quietud de los cuerpos pasan cosas extrañas
la piel de su rostro comienza a estirarse
estira su boca hasta llevarla a pico
se ha cubierto de plumas lanza un grito cae
azorado y pequeño sobre el muro
Una piedra es golpeada con su pico
la piedra ya no pertenece al muro
está en mis manos acariciada por el pico del pájaro
que antes fue su boca
y su boca ahora está en mis manos
silencio infinito
me detengo en sus ojos
y como antes no me fui no dejo de mirarlo
hasta que se vuelve un punto incrustado en la piedra
duelen los ojos y la manos dolor que alarma paraliza
lo único que ahora me protege
es un ámbar que nunca se apaga
Un profundo barco
doblado sobre mi seno como un hombre
rompe la estación
cambia el discurso de una forma vulgar
con palabras que yo jamás repetiré
palabras enteras que les gustan a Ernesto y a David

Un barco profundo
doblado sobre mi seno como un niño
acaricia mis formas
sobre la piel dibuja un círculo un botón una brújula
un ovario algo redondo que puede convertirse en parto
o adicción

Un barco doblado sobre mi seno mansamente
decide terminar este poema
con una cerveza fría entre las piernas

 

 

 

 

 

 

 

 

Sandra Aguilera Diaz. (La Habana, 1975) Poeta, editora, promotora cultural. Primer Premio de Poesía en Encuentro Debate de Talleres Literarios, 2001; Primera Mención Provincial Encuentro Debate de Talleres Literarios, 2003; Segundo Premio de Poesía Encuentro Debate de Talleres Literarios, 2004; Seleccionada por el IX Certamen Internacional de Poesía y Narrativa Breve con sede en Argentina para la antología La Nueva Literatura De Habla Hispana, 2005; Premio de Poesía Coral del Aire, 2006; Segundo Premio Nacional de Poesía Concurso Rafaela Chacón Nardi; Publicación en el numero 35 de la Revista Cultural El Caimán Barbudo. Antologada en La Habana en Blanco y Negro, AbraCe Uruguay, 2007; Memorias de Una Isla, Apostrophes Ediciones, Chile.

Irina Diéguez
Puntos de fuego
Estela nada tuvo, excepto hijos, alguna tos
y un cáncer piadoso que envejeció con ella.
Yo recuerdo a una abuela de manos limpias
cocinando para todos y visitando a los enfermos.

Abuelo rescataba pájaros tras los aguaceros.
Lo recuerdo sonriente, recostado al taburete
antes de que otro cáncer perforara sus pulmones.

Mis abuelos se gastaron de a poco.
Se esparcieron. Se juntaron
como ojo de agua en mi ojo claro.

Los recuerdo, anteriores al dolor.
Columpiándose
como puntos de fuego.
Las cosas rotas
Antes saboreaba la sal
y nunca más fui dócil ni muchacha.
Crecí de golpe y hacia afuera.

Mirar es otra cosa.
Es absorber cuerpos y silencios
convertida en látigo y madera
entre calles que conozco de memoria.

Mujer que no hallas dónde poner los ojos, dijiste.
Y fui corpórea en la nada
que se dilata y miente.
No importaron nuestros cuerpos infinitos
ni el sombrero blanco con el que me reconocerías
a mitad de la noche.
Decidí no mirar. No importa tanta sal en la boca
ni que hoy sea fiesta, ni final,
ni nacimiento de peces
en las cortinas azules de mi cuarto.

 

 

Potestad del suicida
Nadie regale al suicida una varita de sauce.
Que nadie juzgue.
El silencio es perfecto y flexible,
el ruido es perfecto y denso.
Y la luz y el desamparo y las voces.

Los suicidas enraízan en los puentes,
en los compartimentos de sal y en las azucareras.
En las palmas y en los gallos cantores a deshora.
En las guerras por el pan y el mineral
y en las mascotas que dormitan,
justo en las tardes.

Sin culpa.
Sin piel para ningún verano.
Hambrientos por la forzada despedida.

 

 

Es la noche en el parque de siempre.
Un hombre color de lluvia
se encaja una minúscula espina, se pulveriza.
Otro hombre piensa en lo absurdo de estas cosas.

Sabe, le digo,
la lluvia tiene una anchura extraña.
Me han nacido amantes, colmillos agudos,
y esta estupidez de amar los caracoles.

Sabe, me dice,
pienso en el destino de las cosas que mueren.

 

Circulares bordes de mundo
El hombre que construyó la fuente, siente culpa.
Las fuentes tienen la rara bondad
de segmentar los días.

Mi padre que vive palpitándole el fuego
construyó una hoguera.
No siente culpa.

Mi padre no tuvo la calma.
No tuvo otras manos
para recoger del agua,
el borde circular de los afectos.

 

 

 

 

 

 

 
Irina Diéguez Toledo. (La Habana, 1963). Poeta, narradora, promotora cultural. Secretaria ejecutiva. Especialista de promoción. Trabajó en el Centro de promoción del libro de La Habana. Obtuvo segundo Premio de poesía Rafaela Chacón Nardi, 2005. Poemas suyos han sido publicados en: Antología de Oro Sensibilidades, España 2006; Como cada jueves. Poesía emergente de La Habana. España, 2008; Aguas Varias. Poemas en tertulia. Edic. Extramuros, 2011; Ladrón de sueños y otros asombros. Edic. Extramuros, 2014 (Literatura infantil)

INDICE
Lina de Feria
 S/T
 No es necesario ir a los andenes
 evocación no. 1
 A JOHN LENNON
 III

Carmen Serrano
 QUIEN SABE SI UN VOCABLO ME APEDREE
 CALLE RAMPA
 LA VOZ, LOS BRAZOS, LA PREMURA
 DETRÁS DE ESTOS DESLUCIDOS CRISTALES

Ángela de Mela
 En qué lugar
 El vuelo
 El beso
 Amigos
 En lo intenso del mundo

Lisette Clavelo
 MONÓLOGO DE FRIDA
 BALADA DEL LEÑADOR
 LAS ARMAS DULCES DE MIS DÍAS
 TODOS UNA VEZ
 PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LA TIERRA

Olga Lidia Pérez
 A TRASLUZ
 TARDE QUE MARCA LA EXACTITUD DEL TIEMPO
 ESTRICTAMENTE AMOR
 EL RIESGO DE LA LUZ
 ESCENA I / TOMA I

Evangelina Núñez
 LASTIMA
 SOLAMENTE A BESOS
 MUJER EN OFF
 A LA ORILLLA DE MI SUEÑO
 A MARTÍN FIERRO

 

Luisa Oneida Landín
 He aquí el mundo
 Elegía única
 Toda la ausencia
 Madre
 Ciudad de sueños

Ada Zayas Bazán
 IX CICLOS DEL AMOR MUTANTE
 EL OTRO
 DUALIDAD
 PREDICCIÓN

Teresa Fornaris
 La hora del té
 La flor seca de Coleridge
 Las cantidades rosadas
 Dejar atrás el agua

Thais Ballenilla
 CANCIÓN PARA MI MISMA
 QUÉ LE DEBO AL SILENCIO
 UTOPÍA
 TODAS MUEREN DE AMOR
 DIÁLOGO CERRADO

Isbel Álvarez
 YO, MARGINAL
 LOS GIRASOLES AZULES
 BUENOS DÍAS TRISTEZA
 IXCHEL CITY
 EPITAFIO DEL AMOR Y EL SEXO

Zurelys López
 La enfermedad
 Los sitios esperados
 El Yin y el Yang.
 Feng-Shui
 El Tao

Minerva Pérez
 MÍNIMA BIOGRAFÍA
 EN MARCHA
 LUNA LLENA
 ALMAS DE CORCHO
 BARRO MÍSTICO

Sandra Aguilera
 Hay silencios que logran espantarse
 En mi televisor está la guerra toda
 Esta es la Habana Alejandra
 El hombre pasa varias veces frente a mí
 Un profundo barco

Irina Diéguez
 Puntos de fuego
 Las cosas rotas
 Potestad del suicida
 Es la noche en el parque de siempre.
 Circulares bordes de mundo

……………………………………………………………………………………………….

Adjunto mi curriculo: Elena García de la Rosa (La Habana, 1965) Licenciada en Filosofía de la Universidad de La Habana. Posee categoría docente como profesora adjunta de la facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana donde impartió cursos de Filosofía y Antropología. Ha trabajado como Especialista en literatura en el sistema de Casas de cultura de La Habana. Dirigió el Centro de promoción del libro y la literatura de La Habana. Actualmente trabaja como programadora cultural de la asociación de jóvenes escritores y artistas de Cuba. Es miembro de la Asociación de escritores latinoamericanos y europeos (SELAE) y representante en Cuba del Movimiento internacional literario aBrace, con quienes organizó el 9 encuentro en La Habana. Ha estudiado cursos y postgrados relacionados con la promoción cultural y la gestión de proyectos socioculturales. Obtuvo Premio provincial de Casas de cultura con un cuaderno de testimonio Tras la huella de Dora Alonso, publicado en 1991 por Ediciones Publicigraf, en Las Tunas. Ha sido representante de artistas plásticos, músicos y escritores cubanos para quienes ha publicado reseñas y palabras de catálogos y ha coordinado la promoción de su obra.

Para mi será un honor. Sabes que en Cuba hay muchas limitaciones de conexión electrónica, como tengo esa suerte en mi trabajo que es una institución cultural que atiende el trabajo con los jóvenes artistas y escritores, los poetas que es lo que más me interesan me confían su obra y ya voy por 7 antologías de poesía cubana ubicadas en diferentes países de América y España. Claro que podemos hablar y se que podremos hacer proyectos conjuntos tomando en cuenta también que los cubanos tienen pocas posibilidades de publicar y salir del país. para mi suerte tengo pasaporte español y viajo sin trámites migratorios como turista española

 

 

Acerca de Xilote

Xilote es una palabra de orígen nahuatl que significa cabello de maíz, es la flor de la mazorca, también es un grupo cultural y una revista de literatura, arte y música andina. La Finalidad del grupo es la difusión de la cultura latinoamericana, así como el trabajo propio y el de nuestros colaboradores.
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