El humanismo en Europa en época de la conquista

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Fragmento de mural de Diego Rivera*

En el momento de de darse la conquista en América, se estaban produciendo en Europa El Humanismo. Movimiento intelectual, filosófico y cultural europeo estrechamente ligado al Renacimiento cuyo origen se sitúa en el siglo XIV en la península Itálica (especialmente en FlorenciaRoma y Venecia) en personalidades como Dante AlighieriFrancesco Petrarca y Giovanni Boccaccio.

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Busca la Antigüedad Clásica y retoma el antiguo humanismo griego del siglo de oro y mantiene su hegemonía en buena parte de Europa hasta fines del siglo XVI, cuando se fue transformando y diversificando a merced de los cambios espirituales provocados por la evolución social e ideológica de Europa, fundamentalmente al coludir con los principios propugnados por las reformas (luterana, calvinista, anglicana.), la Contrarreforma católica, la Ilustración y la Revolución francesa del siglo XVIII. El movimiento, fundamentalmente ideológico, tuvo así mismo una estética impresa paralela, plasmada, por ejemplo, en nuevas formas de letra, como la redonda conocida como Letra humanística, evolución de las letras Fraktur tardogóticas desarrollada en el entorno de los humanistas florentinos como Poggio Bracciolini y de la cancillería papal en Roma, que vino a sustituir mediante la imprenta a la letra góticamedieval.

Aspectos políticos y sociales

Cabe señalar que después de la caída de Roma, los sobrevivientes a las invasiones bárbaras que habían barrido el delgado barniz de cultura romana del noroeste de Europa y destruido la poderosa red formada por el comercio, la ley y el gobierno que mantuvo unido el mundo mediterráneo. Esta brecha abierta por el tiempo fue ensanchada por por la aparición del Islam que se extendió rápidamente y absorbió no sólo el norte de África, las Islas de Sicilia y Cerdeña, sino también la gran Península Ibérica, franqueó los Pirineos y fue detenido en su avance en las llanuras de Francia. 

Bajo los ataques de los normandos, colonos guerreros y comerciantes con la espada, Europa y su civilización sangraron hasta quedar casi exánimes. La violencia, la inseguridad y la pobreza redujeron el comercio y la vida civil a insignificantes dimensiones. Sin embargo, para sobrevivir, grupos de labradores se esparcieron a través de descampados y bosques, colonizando aquellas extensas zonas de Europa que pertenecieron a los romanos, que habían dominado pero jamás poblado.

Su vida se hallaba dominada por una casta militar que, pretendiendo darles protección, se hacían ricos a expensas de ellos, o por clérigos y monjes que dirigían el ritmo de sus existencias y les enseñaban que la vida era tan efímera como las cosechas que ellos recogían.

La estructura de la sociedad no fue destruida completamente. Por ello, el comercio con las grandes civilizaciones del Islam y de Bizancio aportó algo de riqueza a la maltrecha sociedad del Oeste.  Además del las riquezas, también las ideas pudieron  franquear las fronteras del odio y de la herejía para estimular la inteligencia de las personas. Así, Bizancio atraía a la gente, tanto a guerreros como a comerciantes, y el mismo resultado obtuvo el desafío del mundo mahometano, que invitaba a los caballeros a combatir y santificaba  a los arrojados guerreros de Europa, ofreciéndoles riquezas en vida o gloria en la muerte.

Esta abigarrada sociedad compuesta por labradores, clérigos y soldados, que derivaba su fuerza más bien a los individuos que a naciones o países, era mantenida en cohesión por la Iglesia católica y la ley feudal.

En los años  de mayor oscurantismo operaba ya una fuerza, el comercio, la cual era hostil a ese mundo de soldados, de clérigos y campesinos. El comercio juntó a musulmanes, judíos y cristianos; el comercio engrandecía a las ciudades y , a veces, hacía brotar ciudades nuevas. Sin embargo, en ese mundo tan primitivo las personalidades de reyes y papas podían conducir a un gobierno firme o a una anarquía social.

La expresión humanistis studiensins fue contrapuesta por Coluccio Salutati a los estudios teológicos y escolásticos cuando tuvo que hablar de las inclinaciones intelectuales de su amigo Francesco Petrarca; en éste, humanitas significaba propiamente lo que el término griego filantropía, amor hacia nuestros semejantes, pero en él el término estaba rigurosamente unido a las litterae o estudio de las letras clásicas. En el siglo XIX se creó el neologismo germánico Humanismus para designar una teoría de la educación en 1808, término que se utilizó después, sin embargo, como opuesto a la escolástica (1841) para, finalmente, (1859) aplicarlo al periodo del resurgir de los estudios clásicos por Georg Voigt, cuyo libro sobre este periodo llevaba el subtítulo de El primer siglo del Humanismo, obra que fue durante un siglo considerada fundamental sobre este tema.

El Humanismo propugnaba, frente al canon eclesiástico en prosa, que imitaba el latín tardío de los Santos Padres y empleaba el simple vocabulario y sintaxis de los textos bíblicos traducidos, los studia humanitatis, una formación íntegra del hombre en todos los aspectos fundada en las fuentes clásicas grecolatinas, muchas de ellas entonces buscadas en las bibliotecas monásticas y descubiertas entonces en los monasterios de todo el continente europeo. En pocos casos estos textos fueron traducidos gracias al trabajo de entre otros Averroes (Averroes , latinización del nombre árabe Ibn Rushdes el nombre por el que se conoce en la tradición occidental a Abū l-Walīd Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Rushd (en árabe أبو الوليد محمد بن أحمد بن محمد بن رشد) (CórdobaAl-Ándalus1126 – Marrakech10 de diciembre de 1198), filósofo y médico andalusí, maestro de filosofía y leyes islámicasmatemáticasastronomía y medicina. ) y a la infatigable búsqueda de manuscritos por eruditos monjes humanistas en los monasterios de toda Europa. La labor estaba destinada a acceder así a un latín más puro, brillante y genuino, y al redescubrimiento del griego gracias al forzado exilio a Europa de los sabios bizantinos al caer Constantinopla y el Imperio de Oriente en poder de los turcos otomanos en 1453. La segunda y local tarea fue buscar restos materiales de la Antigüedad Clásica en el segundo tercio del siglo XV,en lugares con ricos yacimientos, y estudiarlos con los rudimentos de la metodología de la Arqueología, para conocer mejor la escultura y arquitectura. En consecuencia el humanismo debía restaurar todas las disciplinas que ayudaran a un mejor conocimiento y comprensión de estos autores de la Antigüedad Clásica, a la que se consideraba un modelo de conocimiento más puro que el debilitado en la Edad Media, para recrear las escuelas de pensamiento filosófico grecolatino e imitar el estilo y lengua de los escritores clásicos, y por ello se desarrollaron extraordinariamente la gramática, la retórica, la literatura, la filosofía moral y la historia, ciencias ligadas estrechamente al espíritu humano, en el marco general de la filosofía: las artes liberales o todos los saberes dignos del hombre libre frente al dogmatismo cerrado de la teología, expuesto en sistemáticos y abstractos tratados que excluían la multiplicidad de perspectivas y la palabra viva y oral del diálogo y la epístola, típicos géneros literarios humanísticos, junto a la biografía de héroes y personajes célebres, que testimonia el interés por lo humano frente a la hagiografía o vida de santos medievales, y la mitología, que representa un rico repertorio de la conducta humana más sugerente para los humanistas que las castrantes leyendas piadosas, vidas de santos y hagiografías  (La hagiografía , del griego ἅγιος “santo” y γραφή “escribir”1 es la historia de las vidas de los santos. Al autor o practicante de la hagiografía se le denomina hagiógrafo. Se denomina también como hagiógrafo a cualquier autor de los libros de la Sagrada Escritura, y, en la Biblia hebrea, a cada libro de la tercera parte.) de Jacopo della Voragine y su leidísima Leyenda dorada. Este tipo de formación se sigue considerando aún hoy como humanista.

despúes de la conquista no todas las culturas indias desaparecieron por completo; en muchas zonas de latinoamérica, Perú, Bolivia, Guatemala, parte de México y en el cono meridional, sobrevivieron; costumbres, relatos populares y canciones. Pero eso quedaba fuera de la tradición cultural de los grandes centros del período colonial, y sólo marginalmente influía en ella.

Hacia 1533  el imperio español tenía ya la estructura que iba a permanecer esencialmente inalterable hasta fines del siglo XVIII. Había dos virreinatos; el de la Nueva España cuya capital era la ciudad de México, pero que se extendía desde california casi hasta Panamá e incluía las islas del Caribe. Este imperio estaba fuertemente centralizado bajo la autoridad de un organismo supremo, el Consejo de Indias, establecido en 1524, este organismo rendía cuentas directamente al rey y se reunía siempre en España. Los altos cargos de la jerarquía colonial española también eran oriundos de España, de modo que si identificación con los intereses de la madre patria estaba garantizada.

Los criollos, es decir, los ciudadanos hispanoamericanos que habían nacido en América pero que tenían ascendencia española, sólo podían participar como miembros en las esferas inferiores, por ejemplo en los cabildos o consejos municipales.

Por otro lado, la Iglesia distaba mucho de identificarse tan unánimemente con los intereses peninsulares. La propiedad de grandes extensiones de tierras la hacía rica y poderosa, pero tenía tan bien  una tarea misionera que llevaba a establecer estrechos contactos con los habitantes indígenas del Nuevo Mundo. Los misioneros aprendieron las lenguas de los indios, salvaron para la posteridad restos de las historias y las  civilizaciones que habían existido en América antes de su llegada y mitigaron en muchos casos los abusos de que eran víctimas los indios.

Cabe señalar la labor de Fray Bartolomé de las Casas contra el trato que se baba a los indios de Santo Domingo, hizo que se reconociera que los indios eran seres racionales y no esclavos naturales. Por tanto debían ser convertidos por procedimientos pacíficos y no era lícito comprarlos o venderlos.

Aunque el control monopolista español de sus colonias no era fudamentalmente distinto del que ejercían otras potencias coloniales, tal vez se ejercía de un modo más rígido. Hubo restricciones similares por lo que respecta a la vida cultural y espiritual de las colonias, cuyo aislamiento de las principales corrientes del pensamiento europeo se agravó así. La cultura española, muy brillante a fines del siglo XVI y comienzos del XVII, fue empobreciéndose y haciéndose cada vez más provinciana. Y  cuando se transmitía a las colonias era sólo un pálido reflejo de una cultura marginal.

Los intelectuales hispanoamericanos eran o clérigos y misioneros o los hijos de propietarios rurales y empleados públicos; la educación de unos y otros había corrido a cargo de la iglesia. Su tradición literaria era clásica y española. Pensaban en términos de categorías literarias clásicas –oda, la epopeya, la elegía-, o de las formas difundidas en España, tales como el soneto, la canción tradicional y el romance, la comedia y el drama religioso (el “auto”). Los temas también tendían a ser los convencionales: el idilio pastoril, el poema de amor, el soneto religioso. 

Y aunque algunos de los primeros pobladores si cultivaban la literatura: Gutierre de Cetina (1520 o 1522-1557), el dramaturgo Gonzáles de Eslava (1534-1601 ) y el novelista Mateo Alemán (1547-1613); los escritores españoles y los ya nacidos en América pero de origen español hicieron grandes esfuerzos para encajar esta realidad dentro de las categorías que les eran familiares, las circunstancias les obligaron a menudo a seguir otros caminos.

El nuevo mundo no podía importar ni publicar novelas, ya que los indios debían ser preservados de una literatura de ficción que podía hacerles concebir dudas acerca de las verdades religiosas.

Imitación de un solo autor

Volviendo al tema,  los humanistas imitaron el estilo y el pensamiento grecolatinos de dos formas diferentes: la llamada imitatio ciceroniana, o imitación de un solo autor como modelo de toda la cultura clásica, Cicerón, impulsada por los humanistas italianos, y la imitatio eclectica, o imitación de lo mejor de cada autor grecolatino, propugnada por algunos humanistas encabezados por Erasmo de Rotterdam.

A partir del siglo XV el movimiento humanista se vio favorecido por varios factores:

  • La emigración de sabios bizantinos: debido a que el Imperio bizantino estaba siendo asediado por los turcos, muchos de ellos buscaron refugio en Europa Occidental, especialmente en Italia, llevando con ellos textos griegos, promoviendo la difusión de la cultura, los valores y el idioma griego. Por ejemplo, Manuel Crisoloras, erudito griego de Constantinopla, que enseñó griego en Florencia desde el año 1396 al 1400 y escribió para uso de sus discípulos la obra: Cuestiones de la Lengua griega, basándose en:  La Gramática de Dionisio Tracio; su discípulo Leonardo Bruni (1370-1444) fue el primero que hizo traducciones del griego al latín a gran escala, como también Ambrosio Traversario, quien además recomendó a Cosme de Médici que adquiriera doscientos códices griegos de Bizancio o Francesco Filelfo, que se llevó el mismo muchos otros.
  • La invención de la imprenta: este invento de Gutenberg permitió el abaratamiento del costo y la difusión de los libros, garantizando la difusión masiva de las ideas humanistas y la aparición del sentido crítico contra el magister dixit o argumento de autoridad medieval.
  • La llegada al solio pontificio de Tomas Parentucelli, (Papa Nicolás V) y de Eneas Silvio Piccolomini, (Pío II) convierte a Roma en uno de los grandes focos del Humanismo.
  • La acción de los mecenas: los mecenas eran personas que con su protección política, con su aprecio por el saber antiguo, con su afán coleccionista o con la remuneración económica a los humanistas para que se establecieran o costearan sus obras en la imprenta, facilitaron el desarrollo del Humanismo. Estas personas reunían obras clásicas y llamaban a eruditos conocedores de la literatura griega y romana; por si eso fuera poco, los acogían en sus palacios. Entre los mecenas más destacados sobresalen: la familia de los Médici de Florencia Lorenzo de Médicis, llamado el Magnífico y su hermano Juliano de Médicis, los pontífices romanos Julio II y León XCristina de Suecia.
  • La creación de universidades, escuelas y academias: las universidades (como la de Alcalá de HenaresLovaina, etc.) y las escuelas del siglo XV contribuyeron en gran parte a la expansión del Humanismo por toda Europa.

Rasgos del humanismo

La escuela de Atenas, fresco de Rafael.

Algunos de los rasgos ideológicos del humanismo son:

  • Estudio filológico de las lenguas e interés por la recuperación de la cultura de la Antigüedad clásica.
  • Creaciones artísticas basadas en la imitación o mímesis de los maestros de la civilización grecolatina.
  • El antropocentrismo o consideración de que el hombre es importante, su inteligencia el valor superior, al servicio de la fe que le une con el Creador.
  • Se restaura la fe en el hombre contemporáneo porque posee valores importantes capaz de superar a los de la Antigüedad Clásica.
  • Se vuelve a apreciar la fama como virtud de tradición clásica, el esfuerzo en la superación, y el conocimiento de lo sensorial.
  • La razón humana adquiere valor supremo.
  • En las artes se valora la actividad intelectual y analítica de conocimiento.
  • Se ponen de moda las biografías de Plutarco y se proponen como modelos, frente al guerrero medieval, al cortesano y al caballero que combina la espada con la pluma.
  • Se ve como legítimo el deseo de fama, gloria, prestigio y poder (El príncipe, de Maquiavelo), valores paganos que mejoran al hombre. Se razona el daño del pecado que reducen al hombre al compararlo con Dios y degradan su libertad y sus valores según la moral cristiana y la escolástica.
  • El comercio no es pecado y el Calvinismo aprecia el éxito económico como señal de que Dios ha bendecido en la tierra a quien trabaja.
  • El Pacifismo o irenismo: el odio por todo tipo de guerra.
  • El deseo de la unidad política y religiosa de Europa bajo un sólo poder político y un solo poder religioso separado del mismo: se reconoce la necesidad de separar moral y política; autoridad eterna y temporal.
  • El equilibrio en la expresión, que debe ser clara, y no recargada ni conceptuosa: «El estilo que tengo me es natural y, sin afectación ninguna, escribo como hablo; solamente tengo cuidado de usar vocablos que signifiquen bien lo que quiero decir, y dígolo cuanto más llanamente me es posible porque, a mi parecer, en ninguna lengua está bien la afectación.» (Juan de Valdés).
  • La idealización y estilización platónica de la realidad. Se pinta la realidad mejor de lo que es, se la ennoblece (nobilitare).
  • El arte humanista toma la materia popular y la selecciona para transformarla en algo estilizado e idealizado, de la misma manera que la novela pastoril recrea una vida campestre desprovista de las preocupaciones habituales al campesino. En el arte humanista no hay lugar para las manifestaciones vulgares de la plebe que se verán más tarde en el siglo XVII con el Barroco.
  • El optimismo frente al pesimismo y milenarismo medievales. Existe fe en el hombre: la idea de que merece la pena pelear por la fama y la gloria en este mundo incita a realizar grandes hazañas y emular las del pasado. La fe se desplaza de Dios al hombre.
  • El retorno a las fuentes primigenias del saber, la lectura de los clásicos en los textos originales y no a través de la opinión que dieron sobre ellos los Santos Padres y la religión católica.
  • La lógica aristotélica frente al argumento de autoridad medieval: la imprenta multiplica los puntos de vista y los debates, enriqueciendo el debate intelectual y la comunicación de las ideas. Se ponen de moda los géneros del diálogo y la epístola, todo lo que suponga comunicación de ideas. Se propone la libre interpretación de la Biblia y su traducción a las lenguas vulgares (Lutero) frente a que solo sea interpretada por la Iglesia Católica.
  • Ginecolatría, alabanza y respeto por la mujer. Por ejemplo, el cuerpo desnudo de la mujer en el arte medieval representaba a Eva y al pecado; para los artistas humanistas del Renacimiento representa el goce epicúreo de la vida, el amor y la belleza (Venus).
  • Búsqueda de una espiritualidad más humana, interior, (devotio modernaerasmismo), más libre y directa y menos externa y material.
  • El reconocimiento de los valores humanos acabando con la Inquisición y el poderío de la Iglesia

En sus comienzos, el humanismo es un movimiento regenerador y en sus principios básicos se encuentra ya bosquejado en tiempos muy anteriores, por ejemplo, en las obras de Isócrates, que se impuso una labor de regeneración parecida en la Grecia del siglo IV a. C. En tiempos modernos se encuentra estrechamente ligado al Renacimiento y se benefició de la diáspora de los maestros bizantinos de griego que difundieron la enseñanza de esta lengua, muy rara hasta entonces, tras la caída de Constantinopla en poder de los turcos en 1453; la imprenta y el abaratamiento de los libros subsiguiente facilitó esta difusión fuera del ámbito eclesiástico; por entonces el término humanista servía exclusivamente para designar a un profesor de lenguas clásicas. Se revitalizó durante el siglo XIX dando nombre de un movimiento que no sólo fue pedagógico, literario, estético, filosófico y religioso, sino que se convirtió en un modo de pensar y de vivir vertebrado en torno a una idea principal: en el centro del Universo está el hombre, imagen de Dios, criatura privilegiada, digna sobre todas las cosas de la Tierra (antropocentrismo). Posteriormente, en especial en España durante la segunda mitad del siglo XVI, el antropocentrismo se adulteró en forma de un cristocentrismo que proponía la ascética y la mística como formas de vida que condujeron al desengaño barroco, que desvirtuó durante el siglo XVII este movimiento en un principio renovador impidiendo abrir nuevos horizontes.

  

 Bibliografía: Franco, Jean: Historia de la literatura hispanoamericana

Humanismo, tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Humanismo

Acerca de Xilote

Xilote es una palabra de orígen nahuatl que significa cabello de maíz, es la flor de la mazorca, también es un grupo cultural y una revista de literatura, arte y música andina. La Finalidad del grupo es la difusión de la cultura latinoamericana, así como el trabajo propio y el de nuestros colaboradores.
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